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De disposición ajena, es decir el queer, el drama se intuiría como algo lejano a un ser con tanta conciencia propia y desprendimiento de factores psicológicos, sociales, filosóficos, o antropológicos. Sin embargo, a pesar de que el queer transite por la vida sin ninguna dependencia y el dramático viva aferrado a cualquier ilusión que lo salve momentáneamente, esta fusión de contrarios nos ha llevado a crear canciones multidiscursivas donde más de un argumento se encuentran, bailan, se desgarran un poco y se sueltan tras el desfogue.
Sin embargo, a pesar de que el queer transite por la vida sin ninguna dependencia y el dramático viva aferrado a cualquier ilusión que lo salve momentáneamente, esta fusión de contrarios nos ha llevado a crear canciones multidiscursivas donde más de un argumento se encuentran, bailan, se desgarran un poco y se sueltan tras el desfogue.
Descubrimos también - jugando con violines, acordeones, guitarras, etc...- que tras nuestra impredecible naturaleza dramática, la filosofía queer se adecuaba bien a nuestras vidas, por ende las canciones están permeadas de todo este afán de libertad y descubrimiento del mundo. Cansados de las rígidas normas sociales, que sólo limitaban nuestro andar por la tierra de los sentires y las sorpresas, tratamos de despojarnos de prejuicios engañosos.
Romper con las ilusiones plantadas desde la infancia podría resultar doloroso, pero pensamos que vivir de una sola manera el resto de nuestra vida sería un desperdicio. Buscamos deshacernos de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, tener un sentido que no gire en torno a cosas inexistentes. Traducirlo a ritmos y acordes es la mejor parte, quizá no parecieran así esbozadas de buenas a primeras, sin embargo nacen todas tan ligadas a esta forma de vida, que su verdadero sedimento es siempre el deseo de libertad.
viviana Cavazos
Bex Hikuri
Los Drama Queers
De la protesta a la propuesta/Black & Vinatage/22-23