BIOFÍSICA EN CIENCIAS DE LA SALUD, CURRÍCULO CON RESULTADOS DE APREND | Página 136

desde pérdida de conciencia, cefaleas, embolias gaseosas y hasta la muerte. La solubilidad de un gas en un líquido depende de su presión parcial y del coeficiente de solubilidad. En el caso de los buzos, la Pp aumenta con la profundidad y en consecuencia esta aumentada la cantidad de gases disueltos en los líquidos orgánicos. Al retornar a la superficie, disminuyen la presión total y la parcial, por lo que los gases ya no pueden mantenerse en disolución, liberándose al interior de los tejidos que pueden provocar embolia y destrucción tisular. La expansión de los gases en las cavidades abdominales forzar al diafragma hacia arriba y puede provocar alteraciones cardíacas. Inmediatamente después de la descompresión aparecen burbujas gaseosas en el interior de los vasos sanguíneos. A los pocos segundos cae la presión arterial y luego se eleva a valores mayores a los normales; en ese momento la circulación se detiene completamente a pesar de que el corazón sigue latiendo durante un tiempo, pero su contracción es deficiente ya que solo impulsa gases, provocándose incluso la muerte. Si se comprime al paciente en un lapso entre 2 o 3 minutos, colocándole en un pulmón de acero, (para que al aumentar la presión total aumenta la presión parcial), retorna la circulación y se recupera. Como los efectos de la descompresión se deben a la liberación de los gases y tomando en cuenta que el N2 es el más numeroso, se concluye que ese gas es el responsable principal de esos efectos. Para determinar los límites a partir de los cuales se presentan los trastornos, se utiliza el coeficiente de expansión relativa de los gases ERG  P0  47 PF  47 (ERG). Po = Presión al inicio de la descompresión en mmHg Pf = Presión al final de la descompresión en mmHg 125