INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
quedamos”;“ Fuera guerrilleros y colaboradores de la guerrilla”;“ Fuera colaboradores y sapos de la guerrilla”;“ auc presentes” 104. En respuesta al rumor, los hombres del pueblo se organizaron para hacer guardias nocturnas, pero este recurso no logró su finalidad preventiva porque los paramilitares llegaron en la mañana y los tomaron por sorpresa.
De igual forma, las intuiciones y los cambios en el entorno natural conforman otro tipo de signos que presagian o acompañan la violencia. Los afrocolombianos de Bojayá, Chocó, y de Vigía del Fuerte en el Urabá antioqueño, fueron testigos de la confrontación armada entre las farc y las auc que desencadenó la masacre del 2 de mayo del 2002. En sus memorias quedaron grabadas las señales climáticas que marcaron los ritmos del combate:
[...] En el día sonaban las pipetas y en la noche eran los truenos... Todas las noches cuando daban las 6 o 7 de la noche empezaba la lluvia, y con esos truenos que tenían como ese mismo sonido de las pipetas, ese mismo sonido tan feo... Luego nos dicen“ Bueno … el ejército viene por Napipí y hubo una balacera, y ese pueblo quedó vuelto nada, ¿ y ahora qué?”“ Muy sencillo, conclusión: o se va la guerrilla o nos vamos nosotros …”. 105
[…] Llegó la noche y otra vez el aguacero y la tronamenta … Es como si el cielo estuviera llorando la tragedia de los atrateños, como si quisiera con las lágrimas de agua limpiar la sangre de tanto inocente que hay aquí […]. 106
La señal en este caso no se lee para intentar protegerse, sino para confirmar la magnitud y el impacto de lo que pasó. Las personas que recuperan estas memorias enfatizan sobre los cambios en el clima para aportar una prueba fáctica de los abusos cometidos y para resaltar el drama humano que allí tiene lugar. Mediante la caracterización de este
104. gmh, El Placer, 108. 105. Testimonio en taller de memoria. gmh, Bojayá, 69. 106. Testimonio de líder comunitaria. gmh, Bojayá, 64. paisaje sonoro balacera-lluvia-truenos como“ feo”, o el uso de las figuras“ llora la tragedia” y“ limpiar la sangre”, las víctimas valoran estos sucesos como una catástrofe y reclaman la inocencia de quienes murieron.
En un ámbito más urbano, los relatos de los familiares de los operadores judiciales que fueron víctimas de la masacre de La Rochela rememoran las palabras, gestos y ademanes que confirmaron sus intuiciones sobre la cercanía de la muerte de sus seres queridos. Las palabras dichas por la jueza Mariela Morales a su esposo don Olegario, días antes de partir a la comisión donde habría de morir, son repasadas por él como signo premonitorio de su destino:
“[…] Si yo me muero en la Comisión … si alguna cosa me pasa, no se le olvide dejarle a Sergio Andrés a Gloria, mi hermana, y a Nicolás se lo deja a mi mamá”. […] Recuerda Olegario [ su esposo ] que ella comenzó entonces a dar unas órdenes raras y que él solo comprendió después que estas palabras eran una anticipación concluyente de los hechos. Dos días antes de irse, Mariela hizo un mercado en las Supertiendas y todavía sin haberlo desempacado le dijo a su familia:“… ¡ Para que les dure!” Pero además ese mismo sábado se fue a la boutique de su amiga Esther de Torres a quien le comentó con un dejo de humor:“ Necesito unos jeans porque me voy a una comisión delicada, ¡ seguramente para que me maten, voy a estrenar!”. 107
Este estado de aguda percepción sobre el futuro, previo a una misión que todas las víctimas reconocían como de alto riesgo, es identificado por los familiares cuando repasan las acciones emprendidas por sus seres queridos. Las palabras dichas y las acciones realizadas quedan como huella de los presentimientos, pero además perseveran como registro de aquellos actos de eficacia personal, 108 mediante los que las víctimas intentaron controlar el destino, 109 preparar a sus familias y decirles adiós:
107. Testimonio hombre adulto. gmh, La Rochela, 203. 108. Convicción sobre la capacidad personal de lograr ciertas metas difíciles y moldear o afectar cambios. Véase: Kristen R. Monroe, Ethics in an Age of Terror and Genocide. Identity and Moral Choice.( Princenton: Princenton University Press, 2012) 109. Monroe, Ethics in an Age of Terror, 245-247.
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