INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
sentado día tras día en el parque quedó en el recuerdo de la comunidad trujillense como testimonio del sufrimiento y de la perseverancia en la espera del retorno de sus hijos vivos.
Las memorias del sufrimiento vivido por ciertas personas como una pena profunda que atormenta su cotidianidad y que se expresa en el cuerpo enfermándolo, 4 ilustran los modos en que los testigos evocan la violencia y construyen una imagen compleja de las víctimas que reconoce sus expresiones emocionales, juicios morales, las huellas físicas en el cuerpo y una manera específica de relacionarse con el mundo.
El desplazamiento forzado y la pérdida de viviendas, animales, modos de vida y territorio se registran también como memorias del dolor, tal como lo evoca una de las hijas de María Antonia Fince. Esta anciana mujer wayuu fue testigo directo de cómo los paramilitares se llevaron a su hija Margoth para asesinarla. María Antonia, como el resto de su comunidad, tuvo que desplazarse a raíz de la masacre del 18 de abril del 2004:
Que estamos aquí viendo a mi mamá, que estamos con sus pollitos y sus gallinas, ella quedó así [...], ya ella no habla [...], ella me decía cuando estaba consciente, el año antepasado, antes de la caída, ella no habló más después de la caída, pero cuando ella caminaba ella me decía:“ Qué hacemos en casa ajena [...]” ella misma me decía y eso que ella estaba en la casa de su nieta, pero ella decía:“ Esta no es mi casa, ¿ dónde están mis pollos?, ¿ dónde están mis chivos?, ¿ dónde están mis burros?” A mí me da una cosa cada vez que ella decía así, que dónde estaban sus animales, que dónde estaban sus totumitas [ vasijas ], ella murió hablando de sus chivos y de sus gallinas [...]. Aún así ella a veces hablaba [...], el año pasado les decía a los pelados [ niños, muchachos ]:“¡ Oye, oye! ¡ Anda a buscar los chivos, tú eres muy flojo! ¡ Anda a buscarlos!” Recordamos todo lo que era ella, ella ya quedó muda, pero ella ya estaba pendiente de eso; ella quedó muda, pero su pensamiento eran sus animales... 5
María Antonia encarna la pena y el dolor por la ausencia de sus seres queridos y de las formas de vida que la orientaban. Ella opta por la mudez para cortar los lazos con el nuevo mundo y habitar los recuerdos de su territorio ancestral y de sus animales. Solo retoma la palabra para“ regresar” a su territorio, dando órdenes a animales y nietos. Las preguntas que le hace a su hija extienden la cadena del dolor familiar.
En estos relatos encontramos un registro del dolor en el que los rostros del padre de los Vargas y de la abuela María Antonia se transforman en signos poderosos que convocan la memoria emblemática del sufrimiento. Los relatos en ambos casos rescatan la perseverancia de las personas dolientes por reencontrarse con los seres queridos y el territorio, así como su rechazo— mediante la mudez o la negativa de ir a la casa— de la situación en que se encuentran. Las memorias del sufrimiento no son memorias de la pasividad o del resentimiento, sino que también nombran modos de responder a la violencia por parte de las personas en sus reclamos silenciosos o cifrados sobre la inocencia o la injusticia( de la desaparición o el desplazamiento), y en el uso del cuerpo como evidencia del dolor. 6
Las historias del último adiós hacen también parte importante de estas memorias. La esposa de una de las víctimas de la masacre de Remedios( oriente antioqueño) del 2 de agosto de 1997 reconstruye la noche en la que los paramilitares se llevaron de manera forzada a su esposo:
Esa noche que lo sacaron a él iban por mucha gente […] Entonces cuando yo desperté, entonces lo llamé, ya él estaba
4. Martha Colorado,“ Sufrimiento social y salud de las personas desplazadas y refugiadas”, en Migración forzada de colombianos en Colombia, Ecuador y Canadá, ed. Pilar Riaño y Marta Villa( Medellín: Corporación Región, 2008) 419-465, Poniendo tierra de por medio, 419-465.
5. Entrevista # 5. Maracaibo, junio de 2009. gmh, La masacre de Bahía Portete. Mujeres Wayuu en la mira Btá: Semana, 2010, 202. 6. Veena Das,“ Trauma y testimonio”, en Veena Das: Sujetos del dolor, agentes de la dignidad, ed. F. Ortega( Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2008), 145-170.
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