¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 296

Impactos y daños del conflicto armado para aceptar y para integrar a la experiencia. La esperanza del regreso pervive contra todo presagio; mientras no haya cuerpo, no habrá evidencia. Esto deja un resquicio de ilusión que impedirá aceptar la muerte y hacer el duelo. 93 En un taller de la costa caribe una mujer narró:
[…] a mi hermanita la desaparecieron hace ya cinco años … Ella tenía 15 años. Yo he pasado todos los días de mi vida rogándole a Dios que me la devuelva viva. Me convertí a la Iglesia cristiana, la coloqué en cadenas de oración … No hay un día en que no le diga a Dios:“ Señor, tú que todo lo puedes, devuélvemela, tráemela”… Pero la semana pasada me informaron que el hombre que la mató ya confesó … La gente dice que eso me ayuda a descansar, pero ¡ qué va! Yo tengo un gran dolor, tengo rabia y una decepción … tanto rogar … tanta fe y tanto suplicar y nada. El hombre que la mató dizque dijo dónde la enterraron, pero a nosotros nos toca esperar, no sabemos cuánto, para que nos entreguen sus restos. 94
El dolor y los sufrimientos, causados por las difíciles situaciones que experimentan las familias de los desaparecidos, se agravan debido a los rasgos de esta modalidad de violencia y del contexto sociopolítico. La dificultad para demostrar la desaparición, por ejemplo, ha sido utilizada intencionalmente por los victimarios e incluso, en casos conocidos por el gmh y según testimonios de las víctimas y de los familiares, por los funcionarios de las instituciones adonde acuden estas a denunciar o buscar respuestas. De esta forma, los victimarios desmienten los hechos y endilgan a las propias víctimas la responsabilidad de lo ocurrido.
Este involucramiento o complicidad de agentes del Estado en las desapariciones se tradujo en una mayor vulnerabilidad de los familiares, quienes al buscar información o demandar justicia recibieron amenazas
93. Véase: asfaddes, Veinte años de historia y lucha( Bogotá: asfaddes, 2003); Corporación AVRE,“ Impacto de amenazas y otros hechos de violencia sociopolítica contra asfaddes”, en asfaddes, Veinte años de historia y lucha. 94. gmh, Mujeres y guerra, 366. y, en ocasiones, se vieron obligados a desplazarse. En el informe sobre Trujillo del gmh un hombre comentó:“ Cuando un padre pegó avisos indagando por su hijo desaparecido forzadamente, fue obligado a retirarlos y a no preguntar más si no quería correr la misma suerte” 95.
Así mismo, la identidad política o la adscripción a algún proceso organizativo de los desaparecidos fue utilizada, en ocasiones, como una etiqueta que sirvió para desmentir o justificar el crimen. Detrás de ello circulaba la idea de que“ por algo sería”. Esta situación trajo consigo el señalamiento y, en muchas ocasiones, el aislamiento de las familias, padeciendo no solo el dolor por la ausencia de sus seres queridos, sino además el maltrato, el rechazo e, incluso, el repudio. De este modo, las familias se revictimizan; con la negación del crimen de lesa humanidad de la desaparición forzada, con la subestimación de su dolor y con la minimización de su tragedia, opacada o invisibilizada por los medios de comunicación y por la opinión pública respecto de otros crímenes ocurridos en el país.
4.2.3. Los desplazamientos forzados: el desarraigo, la nostalgia y la humillación
El desplazamiento forzado es uno de los delitos que afecta de manera masiva a millones de personas en Colombia.
En casi todos los casos emblemáticos desarrollados por el gmh se documentaron desplazamientos forzados de personas, familias y hasta de comunidades enteras. Los casos de San Carlos y de la Comuna 13 en Medellín( ambos en el departamento de Antioquia), permitieron conocer a profundidad los múltiples daños causados por el destierro, tanto en la modalidad más generalizada de huida— de las veredas hacia las cabeceras municipales o de pueblos hacia ciudades intermedias y capitales—, como en la modalidad de desplazamiento intraurbano. La masividad de este fenómeno y su sistematicidad en la historia
95. gmh, Trujillo, 70.
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