INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
deslealtad. Algunos incluso terminan forzándose a permanecer en un duelo sin fin. Así se expresa una mujer en la costa caribe:
“[...] Yo no me animo a reírme, ni a bailar, ni a estar contenta … ¿ Cómo uno puede hacer esas cosas después de lo que pasó?”. 17
Esta culpa tiene un contexto cultural explicativo en las mujeres. En el caso de las viudas, la sociedad espera que mantengan un luto permanente, y sanciona que intenten reconstruir sus vidas, especialmente si esto implica el inicio de nuevas relaciones de pareja. En el caso de las mujeres víctimas de violencia sexual, la culpa se fundamenta en un sistema social que crea expectativas sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres, y restringe sus comportamientos. El rechazo de tales expectativas significa, socialmente, la responsabilidad por la violencia sufrida, y se llega incluso a culpar a la víctima, quien debe así enfrentar la estigmatización y el rechazo. Así lo narró al gmh un hombre joven en la costa caribe:
[...] Los paracos y los de la Armada le echaban el ojo a las más jóvenes y bonitas... a las de 14 y 15, y ellas se dejaban engatusar o impresionar y se iban con los manes... ya después ninguno de aquí quería ser novio de ellas. Uno no las quería usadas... de segunda, ¿ me entiende? 18
En los relatos de las víctimas es claro que la culpa no solo se instala en ellas, sino también en personas cercanas, a veces de su mismo núcleo familiar o miembros de la comunidad de referencia. Muchos de los hechos de violencia trataron de explicarse como el resultado de acciones, comportamientos u omisiones de personas familiares o vecinas, lo que contribuye considerablemente al aumento de la conflictividad familiar y comunitaria. La culpabilidad puede recaer, por ejemplo, sobre el esposo o la esposa( por haberse involucrado en una situación peligrosa), en los hijos e hijas( por no haber hecho caso), en las personas vecinas( por haberles ayudado y encubierto), etcétera.
17. gmh, Mujeres y guerra, 369.
18. Testimonio de joven hijo de una mujer asesinada. gmh, Mujeres y guerra, 360.
Se produce de esta manera una privatización del daño 19 que termina contaminando las decisiones personales, las relaciones familiares y los afectos. Esta privatización diluye e impide el reconocimiento de los verdaderos responsables; desubica a las personas en relación con el mundo y el trauma, y les impide interpretar lo vivido de manera ponderada y razonable. En lugar de tener en cuenta que los armados se impusieron arbitrariamente y que lo ocurrido no estaba en sus manos, no debía haber pasado y que les fue impuesto de manera injusta, las víctimas terminan percibiéndose como responsables de lo acontecido.
Yo ese día debí haber llegado más temprano […] No le hice caso a mamá […] cuando llegué ya la habían matado […] si yo hubiera salido derechito para la casa […] seguro esto no habría pasado, yo no habría permitido que la hubieran matado […] pero llegué cuando ya no había nada que hacer […] O de pronto me hubieran matado a mí también y eso hubiera sido mejor. 20
De esta manera, la culpa sustituye al desamparo y la impotencia, que produce en las víctimas la ilusión tardía de cierto control sobre lo sucedido. 21 Esta ilusión solo profundiza y completa el daño, porque genera en las víctimas una falsa e injusta sensación de culpabilidad como resultado de las violaciones a sus derechos y de los daños subsecuentes que esta violencia les produjo a ellos, a sus familiares y a sus territorios.
Así, la exposición a situaciones caracterizadas por altos niveles de terror e indefensión constituyen casi siempre experiencias que rebasan la capacidad de hombres y mujeres para afrontar los hechos. Esto genera traumas y daños psicológicos, cuyas manifestaciones más frecuentes,
19. Sobre la privatización del daño, véase: Elizabeth Lira,“ Trauma, duelo, reparación y memoria”, Revista de Estudios Sociales 36( 2010), consultado el 13 de mayo del 2013, http:// res. uniandes. edu. co / view. php / 646 / view. php 20. Testimonio de hijo de Yolanda Izquierdo. gmh. Mujeres que hacen historia, 117. 21. Véase: Jorge Buitrago,“ De víctimas a actores sociales: el rol de los familiares en la superación de la impunidad”, en Atención integral a víctimas de tortura en procesos de litigio. Aportes psicosociales.( San José: Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2009), 357-393.
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