Impactos y daños del conflicto armado
El miedo, mecanismo defensivo eficaz, se convierte en una emoción paralizante y mortificadora que impide que algunas personas puedan adelantar actividades esenciales para desarrollar sus vidas, como salir de sus hogares, caminar por el campo, reunirse con sus amistades. 6 El miedo limita, además, iniciativas familiares y comunitarias para reiniciar sus proyectos. Así lo ilustra el relato de una lideresa campesina, víctima de desplazamiento en la costa caribe:
[…] Allá en mi comunidad antes de que pasara la masacre teníamos comités, un grupo juvenil y acción popular, y cuando pasó eso ya no íbamos a hacer nada más … […] Luego del desplazamiento me dijeron— oye, vamos a organizarnos—, y yo—¡ Noooo, déjenme quietica!, que a mí sí me ha pasado eso, y yo no me meto en eso—, yo sí soy que no me meto en nada porque quedé con ese miedo, ese temor … 7
El clima de terror que los actores armados instalaron en muchas regiones del país con acciones como las masacres, las torturas, las desapariciones forzadas, los asesinatos selectivos, la violencia sexual o los reclutamientos ilícitos llevó a que las personas experimentaran sensaciones permanentes de amenaza y vulnerabilidad. El mundo se tornó inseguro, y las personas se vieron obligadas a desplegar mecanismos de protección como el silencio, la desconfianza y el aislamiento. Esto modificó sustancialmente las relaciones comunitarias y familiares.
En muchos casos, el miedo, causado por los años de terror, logró inhibir las acciones de denuncia, de búsqueda de justicia, de organización social y de participación política. Además, hizo que muchas personas
( Bogotá: Taurus / Semana, 2010), 293-294. 6. Sobre el miedo en contextos de represión política, véase: Elizabeth Lira y María Isabel Castillo,“ Psicología de la amenaza política y del miedo”, Revista Psicología Política 6( 1993): 95-116, consultado el 13 de mayo del 2013, http:// www. uv. es / garzon / psicologia % 20politica / N6-5. pdf 7. Testimonios de mujeres adultas, campesinas, desplazadas, lideresas. gmh, La tierra en disputa. Memorias del despojo y resistencias campesinas en la costa caribe, 1960-2010( Bogotá: Taurus / Semana, 2010), 331. se replegaran dentro de sus hogares e impusieran severas restricciones en las relaciones y conversaciones con el entorno a quienes integran sus familias. Así lo ilustra el testimonio que don Wilson H. Mantilla, sobreviviente de la masacre de La Rochela, dio al gmh:
Tengo además, […] medidas de protección, no salgo sino de mi casa al trabajo, debo impedir que mis hijos salgan a la calle, mi hija no va a las convivencias del colegio. ¿ Qué seguridad le puedo garantizar? Y las vacaciones son por esta razón cada cinco años, tampoco podemos ir a fincas de recreo. También sé que mi teléfono está chuzado … 8
Las personas experimentaron emociones de angustia frente a la incertidumbre o la posibilidad de que nuevas agresiones ocurrieran, también por la falta de información sobre el paradero o el destino de familiares y vecinos. Las emociones de nostalgia provinieron especialmente del desarraigo y la pérdida de lugares amados y significativos; y los sentimientos de tristeza surgieron por la ausencia o la muerte de seres queridos. Estas experiencias alteran el sueño, la concentración y la atención en sus actividades. En muchas ocasiones, también provocan otros síntomas como desórdenes alimenticios y estimulan el consumo de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas, así como la automedicación. Con ello se busca aliviar malestares y sufrimientos intolerables. La hija de Samuel Vargas, víctima de la masacre de La Rochela, narró a la cidh, cómo la vida y la salud de su madre se vieron afectadas con la pérdida de su esposo:
[…] Ella se entregó a ese dolor, ella no hablaba, se quedaba callada o lloraba, tardó mucho tiempo llorando, no salía casi de la casa, a pesar de que yo le insistía que lo hiciera. Mantuvo la ropa de mi papá por mucho tiempo y guardó el luto hasta el día de su muerte. Se volvió muy taciturna y comenzó a manifestar los achaques del paso del tiempo pero con mayor rapidez e
8. Entrevista a don Wilson H. Mantilla, sobreviviente. gmh, La Rochela. Memorias de un crimen contra la justicia( Bogotá: Taurus / Semana, 2010), 238.
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