INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
Toda esta configuración territorial estuvo marcada por las disputas y los cambios en las estructuras armadas, que llevaron a que muchas de ellas desaparecieran y otras cambiaran su nombre. La proliferación de etiquetas que caracterizaban el despuntar del rearme paramilitar entre 2006 y 2007 fue sucedida, entre 2011 y 2012, por la prevalencia de un número menor de grupos, pero más consolidados. La Policía Nacional identificó seis estructuras criminales vigentes en el 2012 entre las que se destacan Los Urabeños y Los Rastrojos en el noroccidente, nororiente y suroccidente, así como el erpac( Ejército Revolucionario Antisubversivo de Colombia) en el suroriente. A marzo de 2011, la Corporación Nuevo Arco Iris ha identificado que estos grupos armados hacen presencia en 209 municipios, lo que equivale a un 18,3 % del territorio nacional.
La reconfiguración paramilitar en este periodo del conflicto armado ha sido posibilitada en buena medida por su convergencia con regiones de presencia de cultivos ilícitos, sin que su presencia allí fuera nueva, ya que desde comienzos del año 2000 algunos frentes y bloques de las auc habían ganado amplios territorios de las farc. 201
Ahora bien, la incidencia del narcotráfico es distinta en comparación con el periodo anterior, porque se registra un decrecimiento en las áreas sembradas de coca( de 163.300 hectáreas en el 2000 a 61.183 en el 2010) y una creciente movilidad de los cultivos de coca por la recuperación del territorio por parte del Estado, hecho que significa que hay condiciones más difíciles y a la vez más competitivas por los recursos del narcotráfico con las guerrillas. A esto se suma la volatilidad en las organizaciones y las redes del narcotráfico causadas por la persecución policial, que logró dar de baja a varios de sus principales capos y entregar a la justicia norteamericana a otros más.
Pero el narcotráfico es insuficiente para explicar el desarrollo del fenómeno. Uno de los cambios más importantes que se registran en el periodo más reciente es el nuevo ciclo de la bonanza minera, que profundizó
201. mapp-oea, Octavo informe trimestral del secretario general al consejo permanente sobre la misión de apoyo al proceso de paz en Colombia( Bogotá: mapp / oea, 2007), 8-12. el país minero que había emergido en Colombia desde la segunda mitad de los años ochenta. De acuerdo con las estadísticas históricas del Departamento Nacional de Planeación, el sector minero creció durante toda la década de los noventa y la primera mitad de la década del 2000, con una participación en el pib del 5 % que no registró variaciones importantes en el mismo periodo. Sin embargo, a partir del 2004 hay un punto de quiebre que marca la aceleración en el crecimiento del sector y su participación en el pib, al alcanzar el 7 % en el 2008. Según el Informe de Desarrollo Humano del 2011:
[…] el auge de la minería se refleja en la dinámica de otorgamiento de licencias. Entre 2000 y noviembre de 2010 el Ministerio de Minas otorgó 7.264 títulos mineros y tramitó 17.479 solicitudes en toda la geografía nacional, mientras la superficie que se contrató rebasó las 5,8 millones de hectáreas, área superior a las extensiones dedicadas a la actividad agrícola del país. 202
Este auge minero se ha convertido en un nuevo combustible para la guerra, en la medida en que representa la apertura de un nuevo frente para la captura de rentas por parte de los actores armados. Esta relación es posible en buena medida por la convergencia creciente entre la geografía de la minería y la del conflicto armado, lo que se revela en casos como el del sur de Bolívar, bajo Cauca y nordeste antioqueños, sur de Córdoba, Catatumbo, Chocó, Cauca y Nariño.
Con todo, conviene señalar que las motivaciones subyacentes a las disputas entre las facciones paramilitares y entre estas y las guerrillas muestran importantes variaciones de acuerdo con los contextos regionales. Por ejemplo, mientras en la costa caribe el fenómeno pareciera estar más relacionado con la necesidad de las élites regionales por mantener vigente el orden social que el paramilitarismo ayudó a apuntalar y defendió del ataque guerrillero, en el suroccidente del país, específicamente en los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca, la recomposición paramilitar se ha dado en función de las economías regionales de la coca, el narcotráfico y al auge minero.
202. pnud Colombia,“ Colombia rural: razones para la esperanza”, 97-98.
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