_____________________________________________________ Las várices y sus tratamientos naturales
� Aceite esencial de lavanda Tiene un aroma limpio y floral y es uno de los aceites más versátiles y ampliamente utilizados, ya que combina con casi todos los otros. Sus propiedades analgésicas lo tornan apropiado para tratar las molestias de las várices. Además, estimula la renovación de la piel y es cicatrizante. Precaución. No debe utilizarse durante los primeros tres meses del embarazo.
� Aceite esencial de manzanilla Sedante y relajante, es muy indicada para tratar las várices, porque alivia el enrojecimiento y la comezón de las piernas. Existen muchas variedades, entre las cuales la más apropiada para la utilización casera es la manzanilla romana. Puede combinarse con lavanda y naranja. Precaución. No conviene emplearse durante los primeros tres meses del embarazo.
� Aceite esencial de mejorana Tiene propiedades analgésicas, puesto que aumenta la circulación de manera localizada. Su aroma herbáceo almendrado es muy intenso. Precaución. No debe utilizarse durante el embarazo.
� Aceite de flor de naranjo. Estimula la regeneración de las células, por lo que es ideal para tratar la piel dañada. Su aroma ligero y floral es sumamente sedante. Combina con otros cítricos, y también con lavanda y eucalipto. No tiene contraindicaciones.
� Aceite esencial de pomelo Alivia la hinchazón y el cansando de las piernas, ya que es revitalizante y refrescante. Dado que su uso no está contraindicado para el embarazo, se recomienda adoptarlo como medida de prevención en esta etapa. Precaución. Debe emplearse en diluciones bajas y evitar la exposición al sol después de su uso.
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