Sin embargo, dos leyes fueron los puntos de partida para comenzar una notable evolución
del aspecto del barrio, a partir de mediados del siglo XX. En 1948, se sancionó la Ley de
Propiedad Horizontal, que permitió que finalmente los ocupantes de un departamento
pudieran adquirirlo, ya que hasta ese momento sólo se podía alquilar una vivienda de este
tipo. Y en 1957, la Municipalidad de Buenos Aires permitió mediante la Ordenanza 4110/57,
la construcción de edificios en torre, a diferencia de los clásicos edificios entre medianeras.
Esta combinación, que se dio en un momento de auge de la construcción y del negocio
inmobiliario, comenzó a ejercer rápidos cambios en la arquitectura y la vida en Buenos Aires,
y rápidamente se expandió a otras ciudades del país. Pero fue en el barrio de Belgrano en
que los resultados se vieron en un grado sin comparación, y el sector más notable fue el
encerrado por las Avenidas Cabildo y del Libertador, entre las calles Federico Lacroze y La
Pampa, es decir el casco histórico del antiguo pueblo. Esto se debió en parte a la forma de
parcelamiento de sus manzanas, ya que al estar ocupadas por enormes residencias que
ocupaban un cuarto de manzana cada una, resultaban terrenos costosos difíciles de
mantener para una familia, pero muy tentadores para la construcción en altura.
Así, rápidamente comenzó el cambio. En el mismo año 1957, comenzó la construcción de la
primera torre residencial, proyectada por el arquitecto Antonio Vermes en Teodoro García
1955, con 17 pisos de altura. En poco tiempo, un gran número de palacetes fueron
comprados a sus dueños y demolidos, y las construcciones se multiplicaron a ritmo
acelerado. Diez años después, un artículo sobre el tema arrojaba el número de 65 nuevas
torres en un área de 30 manzanas.3 De todas formas, la transformación del barrio continuó
durante la siguiente década, y aunque se paralizó durante los años '80, retomó su ritmo a
mediados de la década de 1990, y durante la década de 2000 siguieron construyéndose
nuevos edificios en los pocos lotes disponibles en los cuales sobrevivían casas antiguas. La
mayor parte de los viejos dueños de los palacetes aceptaron como parte del pago pisos en
las nuevas torres que se construirían; y de esta forma se llega al estado actual, cuando del
antiguo Belgrano sólo sobrevive la arboleda de plátanos plantada hace más de un siglo, y el
adoquinado de sus calles internas.
Como notable contraste, sobrevivió al auge inmobiliario un sector reducido del llamado
Belgrano "R", que debido a la transformación cobró un nuevo valor como reflejo del aspecto
que el barrio tenía hasta la década de 1950. Sin embargo, se trata de un área relativamente
pequeña, y no se conservó íntegramente el tejido urbano