En la era postsoviética, los científicos rusos se pusieron a la delantera en la carrera por los elementos superpesados de la tabla de Mendeléyev. Desde el año 2000 hasta el 2010 los físicos del laboratorio Fliórov del Instituto Central de Investigaciones Nucleares (ICIN), en la ciudad de Dubná, sintetizaron por primera vez seis de los elementos más pesados con números atómicos del 113 al 118.
Dos de ellos ya han sido reconocidos oficialmente por la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) con los nombres de flerovio (114) y livermorio (116). Los elementos 113, 115, 117 y 118 están siendo estudiados por la IUPAC para poder ser reconocidos.
“No se trata solamente de rellenar todos los espacios en blanco de la Tabla periódica de los elementos de Mendeléyev. Se trata de crear nuevas formas de materia cuyas propiedades se salen de los límites existentes en la naturaleza”, explica a RBTH Serguéi Dmítriev, director del Laboratorio de Reacciones Nucleares del ICIN.
Según Dmítriev, si se logra sintetizar algunos elementos superpesados con determinadas propiedades, la humanidad tendrá la posibilidad de crear trajes resistentes y cómodos para poder dar un paseo por el espacio, pantallas de ordenador en estado gaseoso, baterías y combustibles ilimitados, motores alimentados por antimateria y muchas más cosas.