EL AUTOMOVILISMO EN MÉXICO ▶ EN LA META
En un anuncio de prensa de aquella época, Ford usó por primera vez la expresión " sport utility vehicle ", una denominación que décadas después definiría a toda una categoría automotriz. El Bronco no solo nació con carácter; nació con nombre propio.
La primera generación se equipó con un motor de 2.8 litros y seis cilindros capaz de generar 105 caballos de fuerza, una cifra notable para la época. Poco después se sumó una variante V8 de casi 200 caballos y tracción en las cuatro ruedas. El modelo se ofreció en tres estilos de carrocería: un roadster sin puertas, un pickup conocido como Half-Cab y un wagon cerrado, una versatilidad inusual para un vehículo de su tiempo.
DE LOS DESIERTOS DE BAJA A LA CULTURA POPULAR
El Bronco no tardó en probarse fuera del showroom. En 1969 se adjudicó la extenuante Baja 1000, la legendaria carrera que se disputa entre los terrenos más inhóspitos de la península mexicana. Pilotos como Parnelli Jones y Rod Hall convirtieron al Bronco en sinónimo de victoria en el off-road de competición, cementando una reputación que ningún comunicado de prensa habría podido construir.
Con más de un millón de unidades producidas en su primera generación, el Bronco se convirtió rápidamente en el favorito de agricultores, ganaderos, aventureros y deportistas. Su legado trascendió los caminos de tierra para instalarse en la cultura popular, apareciendo en películas, series y en el imaginario colectivo de generaciones enteras.
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