ASIGNATURAS HNU ANTOLOGÍA LITERARIA II | Page 5

Seguidores de la estética de Rubén Darío:

• Leopoldo Lugones (Argentina, 1874 – 1938)

• Amado Nervo (México, 1870 – 1919)

• Juan Ramón Jiménez (España, 1881 – 1958)

• Manuel Machado (1874 – 1947)

• Ramón María del Valle Inclán (1866 – 1936)

1.5. Rubén Darío

• Vida

Juventud disconforme con los problemas sociales de América. Trabó conocimiento con la poética francesa. A los 21 años tiene su primer éxito con Azul (1888). El año anterior había publicado Rimas (1887). En 1892 va a España y conoce a los principales escritores. A partir del 1900, vive en París, y en Madrid , y viaja por Europa y América. Entra en contacto con los grandes poetas franceses del momento como los simbolistas Verlaine y Mallarmé. La salud se quiebra por sus excesos (alcoholismo) y muere en 1916.

• Estilo

Logró la síntesis definitiva entre parnasianismo y simbolismo. Sus temas son también los típicos del modernismo (externos: paganismo, leyendas, mitologías; internos: intimidad doliente). Su estilo ofrece tonos variados (frívolo y sensual, o meditativo y de exaltación patriótica). Llevó a cabo un enriquecimiento de la métrica.

• Obra

a) Azul (1888). Destaca la influencia francesa y sus lecturas de las rimas de Bécquer.

b) Prosas profanas (1896). Consolidación de la estética modernista. Quizás el poema más emblemático de esta obra sea "Sonatina".

c) Cantos de vida y esperanza (1905). Tres partes: en la primera y la segunda, dominan los temas hispánicos y la crítica a Estados Unidos; la tercera parte contiene poemas de tono grave, con amargura e inquietud ante el futuro que le aguarda.

• Valoración de su obra

Sin Rubén Darío no se podría explicar la evolución de la poesía española ni de la poesía en español en general. Tanto los poetas del fin de siglo como los de la Generación del 27 lo admiraron.

Textos. Rubén Darío

Fragmento I

La marquesa Eulalia risas y desvíos

daba a un tiempo mismo para dos rivales:

El vizconde rubio de los desafíos

y el abate joven de los madrigales.[…]

Al oír las quejas de sus caballeros,

ríe, ríe, ríe, la divina Eulalia,

pues son su tesoro las flechas de Eros,

el cinto de Cipria, la rueca de Onfalia.[…]

Tiene azules los ojos, es maligna y bella;

cuando mira, vierte viva luz extraña;

se asoma a las húmedas pupilas de estrella

el alma del rubio cristal de Champaña.[…]

(Rubén Darío, Prosas profanas)

Fragmento II

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido, y un futuro terror…

Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida, y por la sombra, y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos,

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡Y no saber adónde vamos,

ni de dónde venimos…!

(Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza)

DEL MODERNISMO A LA ACTUALIDAD

ANTOLOGÍA LITERARIA II

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