Arquitectura y Diseño Argentina arq #1 kruk - completa | Page 90
OBRA SOPLANDO ESTRELLAS, DE IGNACIO ITURRIA
humanidad ha evolucionado de un modo
fantástico. El mundo de la ciencia, de la
economía… estará mal distribuido, pero
el mundo nunca antes fue tan rico como
ahora. No obstante, el precio ha sido
caro, hemos perdido el espíritu. Y eso es
importante. La arquitectura sin espíritu es
arquitectura sin misterio. Y sin misterio
no hay vida. El plástico, el arquitecto
plástico, ha desaparecido y en su lugar
ha quedado el desarrollista. El espíritu
ha desaparecido y ha quedado la materia.
El desarrollista ha tomado el lugar de los
críticos y los autores nos han entregado
estructuras, torres, que no son otra cosa
que palomares. Son construcciones, no
arquitectura. Entonces tenemos esta
gran confusión. La ventaja que tienes
tú, Ignacio, es que cualquier persona,
sensible o no, que ingrese a tu taller y vea
tu pintura, inmediatamente detecta que
es pintura. La desgracia del arquitecto es
que esa fuerza no la tenemos. La gente
no entra a una obra de arquitectura y
dice: Estoy en una obra de arquitectura.
Es más complejo, ya que la arquitectura
ha perdido espíritu y sin espíritu, sin
misterio, no hay vida y todo es igual.
Nos hemos masificado pero somos seres
singulares. Somos parecidos, no iguales.
ITURRIA: Es un gran lío. El espíritu
es la esencia de las cosas, de todas las
cosas. Allí también va el Arte. No hay
sociedad que no manifieste su parte
íntima, lo que queda, la estructura del
tiempo en que se vivió, el pensamiento
de esa época. Cada época lo ha tenido
y lo ha expresado a través del Arte. Es
como una cadena de pensamientos, ideas
que van pasando. Pero también, en mi
caso, es el desarrollo de la mirada. El
pintor, para mí, es sordo y es mudo. Se
dedica a mirar hacia afuera y se le queda
fija la representación de lo que mira.
Después, el pintor mira hacia adentro.
Entonces es una mirada de recuerdo, de
lo que ha visto y no se puede explicar,
la sensación que te dio lo que viste. A
través del Arte se puede lograr porque,
de alguna manera, explica qué se siente
más allá y hay un lugar más adentro que
es más receptivo. El artista entonces se
representa a sí mismo, a través de las
cosas que siente al observar el mundo.
FLORES FLORES: Sigamos con
eso. Si el pintor hace eso, transformar
la realidad, Los lirios de Van Gogh
no son la realidad, son la esencia de la
belleza y del espíritu. ¿Qué nos pasa a
los arquitectos?, intentamos materializar
el espacio en función de la persona que
lo habita, porque la arquitectura sin
la persona no existe, no interesa. Es a
la persona a la que hay que envolver.
Ese es el gran problema del autor de
arquitectura. Una casa para Iturria no
es lo mismo que para Rodríguez o para
Flores, no es lo mismo. Pero una sociedad
liviana confunde construcción con
arquitectura. Latinoamericanos viviendo
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en casas sajonas sin haber entendido
nunca cómo viven los sajones. El Arte
es eso, no es muy distinto el Arte en la
escultura, la pintura o la arquitectura.
La diferencia está en que el pintor o
el escultor lo sienten y lo plasman. El
arquitecto necesita el terreno, un inversor
y una persona que se lo encargue. Una
vez más, regreso a Baumann, creo que
la esencia está allí, el tema no es discutir
de plástica entre plásticos, sino de la
esencia de la persona, si no me ocupo de
la persona, no llego a ella. Si tú pintas por
la persona, si yo hago arquitectura por la
persona, podremos discutir, discordar,
tener distinta sintonía, pero al final
siempre vamos a estar de acuerdo, porque
el fin nos une. Si todo es Arte, es un lío.
¿Sabés una cosa, Ignacio? Después de
sesenta años de ejercer este oficio, que
es de creador, puedo confesarte que yo
sé que la gente está para descubrirlo
todo. Solo es cuestión de darle una
oportunidad para que se sorprenda
consigo misma, con su realidad, sus
inquietudes, sus necesidades. Cuando
comienza a descubrir esa realidad, se
encanta, se sorprende. Es entonces
cuando dejan hacer al Arquitecto. Se
descubre a sí mismo como persona y
eso es fantástico. Tener que ver con ese
proceso representa una de las mayores
alegrías que me brinda mi profesión.
Te cuento un caso sobre un personaje a
quien terminé queriendo mucho. Era un
jugador del casino, me encarga su casa.
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OCTUBRE - NOVIEMBRE 2017 / LUCIANO KRUK