La fachada posterior de la casa principal
mira hacia el delta, del que lo separa solo un
jardín y el pabellón posterior. La calidez y el
romanticismo que propone el estilo escogido
no se basa en la ostentación, sino en la
elegancia de las delicadas y proporcionadas
formas logradas.
Con una marcada reminiscencia de
la arquitectura morisca, mantiene
inconfundibles
rasgos
italianos,
logrando ese toque de romanticismo
que le da la identidad buscada y un sello
distintivo que se ablanda con la impronta
del pórtico de acceso, un arco triple de
doble altura, compuesto por seis arcos,
que jerarquiza esa delicada armonía.
Se eligió un orden clásico y casi
monumental, propio del sobrio estilo
toscano, que le da sencillez y contrasta
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PLANTA BAJA
con el ritmo geométrico, renunciando
a toda ostentación. Durante la etapa de
diseño, el mayor desafío fue crear una
residencia funcional, que evidenciara
un equilibrado balance entre jerarquía y
simplicidad. Como resultado se destacan
grandes espacios trazados con cuidadoso
detalle, materiales clásicos de alta calidad
y un conjunto final que se distingue tanto
por su bajo mantenimiento como por su
sobria elegancia.
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DICIEMBRE 2017 - ENERO 2018 / APA ARQUITECTURA