El proyecto resultaba singular. Debía
contener a la familia que lo habitaría,
contemplando la pasión por los deportes
náuticos, y también albergar a los
automóviles y motocicletas que forman
parte de su vida.
El terreno, ubicado en un club náutico
de la zona norte del Gran Buenos Aires,
ofrecía una ribera fantástica sobre el
río. El estilo francés del edificio supone
una versión libre del estilo neoclásico,
que rescata la pureza de sus formas,
la elegancia, el rigor de su escala, y el
resultado es la fiel interpretación del
perfil estético y cultural de los habitantes.
El jefe de la familia trabaja en su casa,
por lo cual era necesario albergar un
sector específico, que resultó en un
gran escritorio en planta baja, vecino
al espacio que no podemos denominar
como cochera, sino un ambiente
más de la casa, donde se lucen ocho
automóviles. Importa saber que los
habitantes suelen utilizar la casa para
reuniones empresariales y sociales.
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“Nuestro punto de partida fue el terreno
que está orientado a un canal navegable
y establecimos un vínculo directo con el
agua y las actividades náuticas. La casa
se acerca tanto, que el estar principal
parece diluir su límite y fundirse con
el líquido. El estilo francés elegido se
expresa con sobriedad y simpleza, aunque
ciertos detalles, como el soberbio hall de
ingreso en doble altura con gran cúpula
cenital y las dos escaleras simétricas
revestidas con mármol le confieren la
jerarquía buscada. Proyectamos dos
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DICIEMBRE 2017 - ENERO 2018 / APA ARQUITECTURA