Así, el ingreso es inducido y establece
magia y poesía al recorrido. Este
partido, que técnicamente se define
como tectonicidad, destaca en un paisaje
particular, al que suma un volumen rico
en imágenes y contundente en su forma.
La envolvente, mientras tanto, se ve
perforada por sus cuatro lados y también
en la altura, gesto que aporta calidad y
drama a los distintos ambientes interiores.
Estos adquieren singular flexibilidad
con desniveles y niveles que proyectan
las vistas hacia el arroyo.Los espacios
interiores replican la experiencia que
trasmite la imagen exterior del edificio.
Puertas adentro crecen y, a partir de
atmósferas plásticamente muy ricas,
inundadas de luz natural, se pliegan
hacia el arroyo. La fachada posterior
se compone de enormes superficies
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vidriadas, permitiendo en todo momento
contemplar las situaciones que vive el
agua del canal y de la piscina, diseñada
como un espacio lúdico. Voladizos
perforados que extienden los volúmenes
sobre el gran deck parecen desafiar la
gravedad y logran un impactante disfrute
visual. El paisaje es mágico.
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DICIEMBRE 2017 - ENERO 2018 / APA ARQUITECTURA