Argumentos Socialistas Nº 3 Noviembre - Diciembre 2013 | Page 59

Todo, excepto el propio Capitalismo, es así convertido a la función de objeto para la supervivencia del sujeto capitalista. El Capitalismo como sistema ha acabado siendo el único sujeto posible y su condición necesaria de existencia es precisamente la negación al desarrollo de los seres humanos como tales sujetos. Así, solo la existencia histórica de un proyecto de sujeto moderno convierte al Capitalismo esencialmente, y no como algo accidental y reformable, en explotación. Y que nadie vea esto como espiritualidad, pues es precisamente lo contrario. Lo que niega el Capitalismo no es la cacareada vida interior y espiritual, residuo de superstición aún presente y que el Capitalismo desarrolla, sino la materialidad de la propia vida: su capacidad de crear un mundo real, material, como condición y realización de un sujeto humano. Lo que explota el capitalismo, en definitiva, no es su vida actual o la mía actual –ah, ¿que tenemos vida? –, sino la posibilidad de tener una vida –real– que creara realidad. Lo que explota es nuestra vida no como actualidad sino como potencialidad, como cumplimiento de la promesa moderna de un sujeto que con su trabajo humanizara el mundo. 59