Argumentos Socialistas Nº 3 Noviembre - Diciembre 2013 | Page 57
medieval-: la naturaleza, o Dios, era el fundamento de todo lo real y la verdad era
descubrir leyes ajenas y cumplirlas. Las cosas tenían que ser así, por ejemplo la
sociedad, porque la naturaleza o la creación divina así la habían hecho. El esclavo lo era,
como señalaba Aristóteles, por naturaleza.
La Modernidad vino a romper con esto a
partir de una idea aparentemente sencilla:
el pensamiento piensa ideas. Con ello, la
razón
humana
se
ensimismaba,
encerrándose en sí misma, como la única
razón existente frente a un mundo
irracional que se le enfrentaba. La
consecuencia lógica de esto era que
entonces había que racionalizar ese
mundo externo que ya no tenía
racionalidad por sí mismo; es decir:
convertirlo en racional y con ello en
humano. Así surgieron la ciencia y la tecnología como formas de conquista. Así apareció
el nuevo desarrollo económico. Así se inventó el Capitalismo como el medio de desarrollo
de esa libertad individual, de esa humanización del mundo. Efectivamente, el ideal del
primer capitalismo era liberar a los seres humanos de la esclavitud social, usando para
ello el contrato libre entre iguales frente a la servidumbre, y de la tiranía natural,
empleando la tecnología en la producción, buscando la libertad individual. De esta forma,
el Capitalismo era un medio para conseguir esa libertad individual: Adam Smith no era un
malvado conservador sino un pensador emancipatorio. Pero la historia se desarrolla no de
acuerdo a los deseos y proyectos, sino a las realidades ¿Emancipó el Capitalismo?
Si la respuesta es sí, sin duda el proyecto moderno, ilustrado, ha triunfado y aquí
deberíamos callarnos: que cada uno construya libremente su vida. Pero si, efectivamente,
la respuesta es no, es decir: el Capitalismo no ha ayudado a la liberación de los sujetos,
entonces la esperanza del proyecto moderno no se ha cumplido. Es decir, la clave para
juzgar al capitalismo es analizar el grado de cumplimiento del sujeto moderno. No se trata
de ver cuánto se cobra o de si hay pobres o no –eso es muy importante, pero en cuanto a
derechos civiles y no a anticapitalismo estrictamente–, sino de ver si hay posibilidad de
sujeto moderno o no. Es analizar, en definitiva, si el proyecto moderno se ha cumplido.
Todo lo demás es ñoño en cuanto a filosofía, y por ello en cuanto a realidad, pues sin
duda el capitalismo como sistema económica ha traído mayor riqueza a mayor número de
personas que ningún otro sistema económico. Pero mirándolo en cuanto a la esperanza
real que él mismo encarnó como integrante de un proyecto, la realización del sujeto
moderno, es la traición absoluta. Y la explotación capitalista es, precisamente, la negación
de esa esperanza del sujeto moderno.
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