Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 38

And my dreams are drifting away Your eyes don’t shine like they used to shine And the thrill is gone when your lips meet mine… I’m affraid the masquerade is over♫ El escarabajo rojo llegó a la esquina donde está el estudio de Artes Visuales, giró a la derecha y se orilló a unos 100 metros. Se bajó y cerró la puerta, bip BIP sonó la alarma del carro. Caminó hacia el jardín de Añil y saludó al literato German Pomares Herrera, que estaba junto a la Fuente de Venus con el pintor Mariano Castillo. -Pomares, ¡tanto tiempo! -exclamó Martín moderado en su alegría. -Poeta Mulligan, ¡qué milagro! -expresó German exagerando la entonación. Estrecharon sus manos y sonrieron cordialmente. -Pensé que seguías estudiando en Francia. ¿Cuándo regresaste? -preguntó Pomares. -Hace unos días, quiero descansar y dedicarme a completar el libro y… -¡Ah!, ¡qué mal educado! ¡Por Dios! Él es Mariano Castillo, hijastro de John Constable -interrumpió Pomares riéndose maliciosamente y viendo directo a los ojos de Martín. Luego volvió la mirada al pintor. -¡Mariano querido! Él es otro poeta proscrito y anónimo -dijo en el mismo tono ridículo-. Su madrastra es parisina -agregó. No tardó Martín en reconocer el estilo mordaz de Pomares. El mismo de la universidad, pero ahora, con saco y corbata, un dandi sátiro en sus comentarios, eventualmente certeros y por eso, más grotescos. -Señores, me parece que la exposición va a empezar -avisó Mariano Castillo.