Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 36

El combate entre Devas y Asuras. La derrota de Ravana. La humillación de Sita. Ajá. Fue humillada y todavía después del repudio y la duda terminó aceptándolo. No. Algunas mujeres han cambiado. No son las mismas de los poemas épicos. Terminó con el jardín. Entró a la cocina y preparó café. Sentada en el comedor apretó power en el control remoto, dios dijo: “hágase la televisión y la televisión se hizo”. Un breve recorrido por los canales. Estaba harta de los reality shows. Prefirió su grabación (en DVD) en inglés: The wonderful, horrible life of Leni Riefenstahl by Ray Mueller. Una mujer en los años 30 había cambiado el cine para siempre; su técnica novedosa e inteligente es hoy usufructuada por miles en la industria fílmica. Fue vilmente boicoteada por su “estética nazi” ¿Y los Nubas? Ezra Pound Fascista y El Arte de la Poesía. ¡Y qué importa!, pensó Fiorella. El arte no es nazi o fascista. Independientes o hollywoodenses, son imitadores de Leni Riefenstahl. Sin duda su parte preferida es el final: “What do you mean by that? Where is my guilt? I can regret. I can regret that I made the party film, Triumph of the will in 1934. But I cannot regret that I lived in that time. No anti-semitic word has ever crossed my lips. I was never anti-semitic. I did not join the party. So where then is my guilt? You tell me. I have trown no atomic bombs. I have never betrayed anyone. What am I guilty of?” III La noche cíclope inauguró la vigilia. Martín y Fiorella estarían abstraídos en sus pensamientos. Dos personas serían dos universos. Las calles de Añil empezaron a llenarse de carros, todos lustrosos y apretados. Desfiló raquítico el cuerpo letrado de Managua. La fotógrafa rubia estrechó manos periodistas, poéticas, pintoras, musicales. Algunos olían bien. Bañaditos y heladitos por el aire acondicionado. Según ellos los herederos de la nobleza criolla ¡Joder! Otros se encubrían de ropajes post-hippies-punk-rock- stars. Según ellos los herederos JoplinGinsberg-Cobain, etc. Tampoco faltaron los y las fans de Silvio Rodríguez, los dijes del Ché, las camisas