“ Cada árbol plantado es un paso más hacia la creación de espacios urbanos más verdes, resilientes y habitables.
México puso en marcha en agosto una jornada nacional para sembrar millones de árboles y plantas. El verdadero reto comienza después: conseguir que esos nuevos individuos sobrevivan, se integren al ecosistema y contribuyan a recuperar suelos, biodiversidad y funciones ambientales. MILLONES DE PLANTAS, PERO UNA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE El 9 de agosto de 2026 México realizó una Jornada Nacional de Reforestación con acciones en las 32 entidades del país. La meta anunciada fue sembrar alrededor de 6.6 millones de árboles y plantas de 302 especies, además de dispersar un millón de semillas en una superficie de 32,184 hectáreas. Parte de esas semillas— más de 660 mil, correspondientes a 16 especies forestales— serían distribuidas mediante drones en sitios de difícil acceso de distintos estados. La dimensión de una jornada como ésta puede llamar la atención por el número de ejemplares sembrados, pero la restauración ecológica se mide con una escala diferente: tiempo. Un árbol plantado no equivale automáticamente a un bosque recuperado. Para que una intervención tenga resultados ambientales duraderos deben considerarse, entre otras cosas, las especies utilizadas, las características del terreno, la disponibilidad de agua, el mantenimiento y lo que ocurre alrededor de la zona restaurada.
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