Aprendiendo MX Octubre 2026 | Page 18

EL CEREBRO TAMPOCO SE DESCONECTA
Durante el sueño se desarrollan procesos importantes para funciones como el aprendizaje y la memoria. Dormir después de haber aprendido algo no significa simplemente“ descansar del estudio”. El cerebro continúa procesando información mientras dormimos, y diferentes fases del sueño participan en la consolidación de recuerdos y aprendizajes. Por eso, sacrificar sistemáticamente horas de sueño para estudiar o terminar pendientes puede resultar contradictorio: mantenerse despierto permite disponer de más tiempo inmediato, pero dormir forma parte de los procesos que ayudan al cerebro a utilizar y organizar lo aprendido. La relación también se percibe al día siguiente. Después de una mala noche pueden aparecer dificultades para mantener la atención, reaccionar con rapidez o realizar determinadas tareas
cognitivas.
TU METABOLISMO TAM- BIÉN TIENE HORARIO
El vínculo entre sueño y salud no termina en el cerebro. En los últimos años se ha acumulado evidencia que relaciona una salud del sueño deficiente con diferentes factores y enfermedades cardiometabólicas. Una declaración científica publicada en 2025 señala asociaciones con presión arterial elevada, alteraciones de lípidos, inflamación, intolerancia a la glucosa, obesidad y enfermedad cardiovascular, entre otros resultados. Eso no significa que una noche de desvelo vaya a provocar por sí sola una enfermedad. La preocupación está principalmente en los patrones que se mantienen en el tiempo. La duración insuficiente, los horarios irregulares y otras alteraciones del sueño pueden interactuar con procesos relacionados con el metabolismo, la presión arterial y los ritmos biológicos. Una revisión científica de 2025 señala, por ejemplo, que dormir poco o tener sueño de mala calidad puede alterar mecanismos relacionados con el metabolismo de la glucosa, la regulación
de la presión arterial, el apetito y la inflamación.
Entonces, ¿ CUÁNTAS HORAS HAY QUE DORMIR?
Para la mayoría de los adultos, una referencia ampliamente utilizada es entre siete y nueve horas por noche. La American Heart Association incorporó la duración del sueño dentro de sus métricas de salud cardiovascular y utiliza ese intervalo como referencia para adultos. Pero aquí aparece una de las ideas más importantes del conocimiento reciente sobre sueño: alcanzar determinado número de horas no garantiza por sí mismo que estemos durmiendo bien. También importa si el sueño se interrumpe continu-
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