Aprendiendo MX Octubre 2026 | Page 10

Llega un momento en el que dicen: « el mercado ya llegó a su límite », « necesitamos mejores vendedores », « hay que cambiar al gerente » o « el equipo ya no da para más ». Y muchas veces lo que realmente llegó a su límite fue la mentalidad financiera del dueño o del director. Porque la forma en la que esa persona piensa sobre el dinero, el crecimiento, lo que merece ganar o hasta dónde cree que puede llegar termina influyendo en las decisiones de toda la organización. Por eso creo que deberíamos aprender sobre dinero con la misma naturalidad con la que aprendemos historia o matemáticas: cómo funciona, cómo administrarlo, pero también cómo nos relacionamos emocionalmente con él y qué creencias hemos construido a su alrededor. Para mí, el dinero no es bueno ni malo y tampoco te convierte mágicamente en otra persona. Es una herramienta y, muchas veces, un amplificador de lo que ya eres. Cuando dejamos de verlo con miedo, culpa o vergüenza, podemos empezar a relacionarnos con él
de una manera mucho más consciente.
8. Para cerrar, si pudieras dejarles una sola reflexión a quienes hoy están persiguiendo una meta profesional, económica o personal y sienten que todavía « no han llegado », ¿ qué te gustaría que aprendieran antes de alcanzar aquello que están buscando?
Antes de crear un plan de negocios o perseguir la siguiente meta, haz algo que pocas veces nos enseñan a hacer: diseña cómo amarías que fuera tu vida dentro de tres años. Pregúntate qué quieres para tu salud, tus relaciones, tu familia, tu trabajo, tus hobbies y tu libertad de tiempo y dinero. Para mí, estas dos últimas siempre tienen que ir juntas, porque de poco sirve tener dinero si no tienes tiempo para disfrutarlo, o tener todo el tiempo del mundo sin los recursos para vivir como deseas. Y cuando hagas ese ejercicio, atrévete a soñar sin utilizar tus circunstancias actuales o tu historia como límite. No diseñes únicamente lo que hoy crees que puedes conseguir. Diseña lo que realmente te gustaría vivir. Después viene la parte fundamental: empezar a convertirte en la persona capaz de construir esa vida. Porque no se trata de escribir un sueño y esperar que los resultados lleguen por arte de magia. La persona que vive esa vida que acabas de imaginar probablemente piensa diferente, toma decisiones diferentes, tiene hábitos diferentes y siente que merece cosas que quizá tú todavía no te permites. Entonces la pregunta deja de ser solamente: «¿ Cómo consigo eso que quiero?» y se convierte en: «¿ En quién necesito convertirme para construirlo y, sobre todo, para poder sostenerlo?». Ahí es donde, para mí, comienza la verdadera transformación.
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