Como un pase filtrado que rompe líneas, el futbol y el mundo cripto encontraron el hueco perfecto para conectar. Lo hicieron sin forzar la jugada, con ritmo natural, en una cancha que ya no se mide en metros, sino en pantallas, chats y streams. Hoy, los partidos se convirtieron en clips de un minuto para redes sociales. Y en el centro de esta transformación está la Generación Z, que no se conforma con mirar desde la tribuna. Participa, reacciona, apuesta, crea equipos y construye comunidad. Desde la Kings League hasta los partidos transmitidos en Twitch y las historias virales en TikTok, la lógica cambió. El show no está solo en el balón: está en quién lo cuenta, cómo se cuenta y qué