El Hot Sale se ha consolidado como el periodo de ventas más intenso del año, concentrando un volumen de operaciones que desafía la capacidad de respuesta de cualquier almacén, explicó Antonio Torres, CEO de Lievant.“ Para que lo pongamos en perspectiva se puede vender en esos 7- 8 días que dura el Hot sale, podemos vender lo de un mes y medio, incluso hasta 2 meses, dependiendo la marca”, resaltó. Este flujo masivo de pedidos satura la infraestructura física, la cual no logra expandirse con la misma velocidad que las transacciones digitales. En las zonas metropolitanas, el tráfico y la densidad logística complican el cumplimiento de los tiempos de entrega. Para mitigar el colapso, las organizaciones recurren a la inteligencia artificial para posicionar inventario cerca del cliente final, sin embargo, los retrasos son un factor persistente que impacta directamente en las finanzas de las compañías debido a las devoluciones. La saturación en las grandes ciudades genera un aumento inevitable en los reclamos de los clientes, lo que requiere que las marcas preparen sus balances financieros para enfrentar costos operativos imprevistos.
“ Es bien importante que financieramente las empresas estimen en sus costos, para que no nos llegue por sorpresa que se nos va a aumentar el porcentaje de devolución”.
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