¿ Sabías que …
“ Estamos ante una reconfiguración completa de cómo funciona la administración empresarial, de la mano de la Inteligencia Artificial. Lo que realmente cambia la vida de una empresa no es que la IA escriba un correo más rápido, sino que elimine los errores, los reprocesos y las decisiones a ciegas que históricamente han drenado tiempo, dinero y tranquilidad operativa”, afirma Elisa García Barragán, CEO de Netsoft.
gente de facturas, impulsada por IA, elimina uno de los focos históricos de errores y reprocesos en compras y cuentas por pagar. En operaciones e inventarios, el cambio es igual de profundo. La previsión de demanda ya no depende únicamente de la intuición, sino de modelos que procesan patrones, estacionalidades, variaciones de mercado y comportamientos de clientes para generar predicciones precisas. Las alertas tempranas sobre posibles faltantes, sobrantes o interrupciones en la cadena de suministro permiten decisiones más oportunas y reducen significativamente el riesgo operativo. En un contexto como el mexicano— donde la variabilidad puede venir desde factores logísticos hasta fenómenos climáticos—, esta capacidad de respuesta se vuelve crítica. La IA dentro del ERP opera de manera silenciosa, sin la espectacularidad visual de las aplicaciones que generan contenido. Su función no es sorprender, sino sostener la estructura diaria de la organización. El papel de consultoras especializadas, como Netsoft, consiste en ayudar a que las empresas aterricen estas capacidades en sus flujos reales, alineando la automatización hacia resultados tangibles. Elisa García Barragán concluyó que el punto en común que observan quienes ya adoptan IA operativa es que los beneficios no llegan“ de un solo golpe”, sino a través de pequeñas victorias acumuladas: cierres contables más cortos, procesos con menos fricciones, menos reprocesos, mayor claridad financiera, compras más controladas, inventarios mejor alineados a la demanda y decisiones tomadas con evidencia en lugar de con urgencia. Al final, la conversación sobre IA empresarial no debería centrarse en lo que la tecnología es capaz de generar, sino en lo que puede prevenir. En los próximos meses, la pregunta relevante para los directivos ya no será si deben incorporar IA a su operación, sino en qué parte de su proceso administrativo quieren demostrar resultados claros y medibles que impacten en la vida del usuario final.
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