• Incorporación de vegetación en el diseño urbano, con jardines en azoteas, terrazas arboladas y corredores verdes que favorecen la biodiversidad y el bienestar de los residentes.
• Proximidad a espacios naturales, facilitando el acceso a parques, reservas ecológicas y áreas recreativas al aire libre.“ El crecimiento de las ciudades no puede darse a costa de la calidad de vida de las personas. La integración de la naturaleza en los proyectos inmobiliarios es una necesidad urgente, no solo por sus beneficios ambientales, sino porque las áreas verdes son esenciales para la salud física y mental de quienes las habitan”, agrega Valadez. La llegada de la primavera pone en evidencia la necesidad de replantear la relación entre la arquitectura y la naturaleza. En un país con una de las mayores biodiversidades del mundo, el diseño urbano tiene la oportunidad de transformar el entorno, creando espacios más humanos, resilientes y sostenibles. A medida que los desarrollos inmobiliarios evolucionan, se abre una nueva forma de habitar el mundo: una en la que el crecimiento urbano no esté en conflicto con la naturaleza, sino que se convierta en su aliado.
Aprendiendo 50