APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 94

demasiado. Yo tenía un amigo, un amigo secreto y bastante extraño, pero amigo al fin. A él podría hablarle, contarle muchas cosas. Estaba seguro de que él siempre me escucharía con atención, me entendería y, además, me comprendería. Cuando caí en la cuenta de todo esto, me marché del salón y me dirigí a mi habitación. Antes de entrar, me asomé a la de mis padres. Allí estaba Jesús Jerónimo durmiendo en su cuna. ¡Era tan pequeño! Tal vez cuando se haga mayor podamos hablar él y yo, aunque estén poniendo un concurso por la tele. Antes de acostarme, me asomé al