APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 83

del tebeo y la caja de zapatos. Le pregunté después si seguía teniendo hambre y me volvió a responder que sí con unos movimientos inequívocos de su cabeza. —¡Oye, estás hambriento! A QUELLA NOCHE, DESPUÉS de cenar, me lancé a la mesita baja del salón, donde mis padres suelen dejar los periódicos y las revistas. —¿Son atrasadas? —pregunté a mi madre, alzando dos revistas que había encontrado. —¡No! —me respondió ella—. Son