APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 81
engullía, sus mandíbulas, que por
primera vez me parecieron grandes y
robustas, se movían con mayor rapidez.
C UANDO ACABÓ CON aquella hoja, sentí
un gran alivio y una gran alegría. ¡Por
fin sabía de qué se alimentaba el
mukusuluba! Además, pensaba, iba a ser
una gran ventaja que se alimentase de
papel. Me sería mucho más fácil
conseguirle papel que otro tipo de
comida.
—¿Tienes más hambre? —le
pregunté.
Su cabeza se movió para decir que