APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 35
2
D esde que el mukusuluba entró en mi
habitación, hace aproximadamente dos
meses, he intentado muchas veces
ponerle un nombre. Aquella nota que
colgaba de su cuello parecía invitar a
ello. Todo el mundo tiene un nombre;
¿por qué no iba a tenerlo también un
mukusuluba, que además era ejemplar
único?
Busqué y rebusqué por todos los
rincones de mi imaginación, pero en
ningún momento encontré un nombre que
me pareciese adecuado. Porque, claro,