APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 247
bien. Por eso tienes que marcharte. Lo
entiendes, ¿verdad? Tú siempre me has
entendido y tienes que hacerlo ahora
también. Si te quedas, seguiremos sin
poder hablar en esta casa y, por tanto,
seguiremos sintiéndonos muy solos.
Pienso que no puedo echarle así, que
al menos tengo que colgarle un cartel del
cuello, como el que llevaba cuando
apareció en mi ventana, para que quien
lo encuentre sepa de quién se trata y
cómo alimentarlo.
Cojo una cartulina de las que tengo
para trabajos manuales y con un grueso
rotulador escribo en ella: