APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 241
—Déjame que te ayude.
Y entre los dos metimos aquellas
ramas en la cocina.
—Se te habrá arañado la Kawasaki.
—No te preocupes.
¡Pero cómo no iba a preocuparme!
¿Qué estaba pasando, que incluso a Riky
no le importaba que se llenase de
arañazos su moto?
Y, claro, no hubo forma de sacar a
Sabina y a Riky de casa. Ellos, con mi
madre y Jesús Jerónimo primero, y con
el resto de la familia poco después, se
quedaron toda la tarde en mi habitación,
sentados en el suelo, mirando al
mukusuluba, jugando con él, riéndose