APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 235
Mi padre se calló unos instantes y yo
le miré. Su rostro me pareció el más
triste del mundo y sentí una gran
compasión.
—Menos mal que yo pienso ser
fontanero y no trabajaré nunca en una
oficina —comenté.
Él volvió a mirarme y añadió:
—Necesito al mukusuluba, Gil. Lo
necesito.
C ADA VEZ ENTENDÍA menos. A medida
que iba descubriendo cosas, todo se iba
embarullando en mi cabeza.
Ya sabía que toda mi familia se