APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Página 231
mi padre, porque al poco tiempo llegó a
casa, mucho antes de la hora habitual.
Entró en mi habitación con un montón de
libros enormes, gigantescos. Antes de
preguntarle nada, me dijo:
—Mira, Gil, todo lo que traigo. Son
libros de contabilidad antiguos. De
proveedores, de caja, de acreedores…
¡Se va a llenar la tripa de números el
mukusuluba!
Estábamos solos. Sabina, con gran
pena, acababa de marcharse. Había
quedado con Riky, pero hubiese
preferido quedarse con el mukusuluba.
Mi madre había salido con Jesús
Jerónimo y las mellizas no habían