APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 229
desesperación en su gesto. Pero de
repente se calló y movió la cabeza de un
lado a otro. Luego, cambiando de tono,
añadió:
—No me hagas caso, Gil. No sé por
qué te digo estas cosas.
—Entonces… —yo estaba dispuesto
a hacer la pregunta clave—. ¿Te sientes
sola?
—Hay días en que me siento
completamente sola e incomprendida.
Regresó Sabina con la merienda y
cambiamos de tema, forzando los dos
una sonrisa.