APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Página 225

mirándome con esos ojos pequeños y vivos rodeados de mofletes. En cualquier momento y lugar se me aparecían en mi mente y volvían a decirme, con una voz llena de pena, que ellas también se sentían solas. Me preocupó tanto la soledad de las mellizas que decidí actuar por mi cuenta. Al día siguiente, es decir, hace dos días, cuando regresé del colegio me encontré a mi madre, a Sabina y a Jesús Jerónimo jugando con el mukusuluba en mi habitación. Sabina salió un momento y yo aproveché la ocasión. —Tengo que decirte una cosa, mamá.