APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 206
estar allí simplemente, sentado en la
orilla, tirando piedras al agua.
Me abrió la puerta mi madre.
—¿Se ha marchado ya Sabina? —le
pregunté inmediatamente.
—Aún no —me respondió—. Creo
que está en tu habitación con el
mukusuluba. Ella también está encantada
con él.
Corrí hasta mi habitación y allí,
sentada en el suelo, me encontré a
Sabina. Estaba junto al mukusuluba y
observaba cómo engullía una especie de
libro muy grande y muy gordo.
—¡Hola, Sabina!
—¡Gil, eres un granuja! De modo