APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 204
recoger nuestro papel.
Cuando dijo mi nombre, y mientras
avanzaba por el pasillo hacia su mesa,
me temí lo peor. Y, en efecto, sucedió lo
peor.
—Mal, Gil —me dijo el tutor—.
Muy mal. Has bajado una barbaridad.
¿Qué te pasa?
Yo pensaba permanecer callado.
Como mucho, podía encogerme de
hombros poniendo cara de cordero
degollado. Pero no lo hice.
—Creo que la culpa la tiene el
mukusuluba —dije—. Es que hace
aproximadamente dos meses apareció en
la ventana de mi habitación un ejemplar