APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 191

las caras de mi familia. Sin atreverme a levantar la cabeza del todo, observé cómo los ojos de mis padres y de mis hermanas recuperaron poco a poco su tamaño habitual y cómo sus bocas se cerraron lentamente. Luego, todos ellos, moviéndose muy despacio, como si estuviesen ejecutando pasos de ballet a cámara lenta, rodearon mi mesa de escritorio y, por consiguiente, al mukusuluba. Yo ya había dejado de esperar sus gritos, sus reproches, sus acusaciones… Sabía que, de no haberse producido en los primeros instantes, no se producirían. Pero de lo que estaba