APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | страница 173

mesa. Por último, volvió a coger la silla y la acercó más. Mi madre, que servía la mesa, no pudo contenerse: —¡Me estás poniendo nerviosa con la silla! —le dijo. Y mi padre dejó de moverse. Cuando terminamos de cenar, volví a ayudar a mi madre a retirar la mesa y a fregar los cacharros. —¿Y por qué papá nunca friega los cacharros? —le pregunté en la cocina. —Porque es un machista —me respondió ella. Yo no entendía muy bien lo que quería decir la palabra «machista»; sin