APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 133

había podido comprobar, que el mukusuluba sentía una gran tristeza, y quién sabe si marcaba el comienzo de una agonía prolongada. No podía consentirlo. Tenía que hacer algo, es decir, tenía que volver a hacer algo. Paseé de un lado a otro de mi habitación y finalmente, sin saber por qué, terminé parado frente a la estantería. Miré los libros, mis libros, repasándolos de uno en uno con la mirada y deteniéndome especialmente en mi colección de Asterix. «¡Mis libros no!», pensé. Pero mi pensamiento fue mucho más débil que la primera vez y, por eso, alargué el brazo y cogí un par