APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 118
Acerqué mi cara al plato de sopa,
hasta sentir el vapor cálido y húmedo.
Observaba cómo los fideos se movían al
compás de mi cuchara.
—Yo no he sido —dijo una melliza,
al tiempo que sorbía una cucharada de
sopa.
—Yo tampoco —dijo la otra melliza
de igual manera.
Sin mover la cabeza, me apresuré a
justificarme.
—Yo no he tenido necesidad de
utilizar el papel higiénico en toda la
tarde, sólo me lavé las manos —dije, y
me di cuenta de que en realidad no había
mentido.