Salud
EL CUIDADO DENTAL Y MAXILOFACIAL EN LA INFANCIA
U
na persona disciplinada es producto de una gran
constancia por parte de sus padres y la escuela en la
enseñanza de valores, cuidados de sí mismo y del prójimo.
Es tarea nuestra, de padres y profesores, doblar nuestro
esfuerzo para criar individuos sanos. Desde el nacimiento
y hasta mucho después de la adolescencia, nuestro cuerpo sufre cambios permanentes que se deben al aumento
de volumen de los tejidos y también a la madurez en el
movimiento fino de nuestro cuerpo. Es de vital importancia que este crecimiento sea acompañado por una disciplina que involucre la higiene y el cuidado de la salud, en
este caso, del área dental y maxilofacial.
Hasta los cinco a seis años de edad es poco lo que se
puede hacer en cuanto a tratamientos odontológicos,
pero mucho lo que puede hacerse con respecto a prevención e higiene (responsabilidad de los padres durante
los primeros años de vida de los niños). El monitoreo tres
veces al día (mañana, mediodía, y noche) debe ser constante, induciendo así al niño a crear un hábito de higiene
adecuado.
Es de suma importancia recordar que el crecimiento
de la cara y, sobre todo, del tercio medio e inferior de
la misma, está íntimamente relacionado con la erupción dentaria en correcta posición en ambos maxilares.
Cualquier desalineación o pérdida de pieza dentaria
tempranamente, sea temporaria o definitiva, implicará
una alteración en el desarrollo del esqueleto del macizo
facial. Esto último se puede corregir con ortodoncia en
la infancia, la adolescencia y en casos severos, solo con
cirugía, finalizado el crecimiento. Por todo esto, debemos
enseñarle a nuestros hijos la importancia de la higiene y
las visitas regulares cada seis meses al odontólogo.
En la niñez, los golpes y caídas suelen involucrar la cara
por la falta de motilidad fina desarrollada. Los traumas
más habituales involucran los dientes anteriores del
maxilar superior y sobre todo el área del mentón de la
mandíbula. Es muy importante consultar inmediatamente
luego del trauma al odontólogo, ya que una de las fracturas más habituales en los niños es la de cóndilo mandibular (centro de crecimiento de la mandíbula y el tercio
inferior de la cara y sus síntomas suelen ser muy leves en
los niños. Es importante no dudar en consultar aunque nos
parezca innecesario. En caso de que alguna pieza dentaria
se salga por completo del maxilar durante un trauma,
debemos colocarla en un recipiente con leche fría, hacerle
morder una gasa estéril al niño y concurrir inmediatamente a la consulta con el odontólogo de la familia.
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