Anuario Northfield 2012 - N° 2 | 页面 62

Salud EL CUIDADO DENTAL Y MAXILOFACIAL EN LA INFANCIA U na persona disciplinada es producto de una gran constancia por parte de sus padres y la escuela en la enseñanza de valores, cuidados de sí mismo y del prójimo. Es tarea nuestra, de padres y profesores, doblar nuestro esfuerzo para criar individuos sanos. Desde el nacimiento y hasta mucho después de la adolescencia, nuestro cuerpo sufre cambios permanentes que se deben al aumento de volumen de los tejidos y también a la madurez en el movimiento fino de nuestro cuerpo. Es de vital importancia que este crecimiento sea acompañado por una disciplina que involucre la higiene y el cuidado de la salud, en este caso, del área dental y maxilofacial. Hasta los cinco a seis años de edad es poco lo que se puede hacer en cuanto a tratamientos odontológicos, pero mucho lo que puede hacerse con respecto a prevención e higiene (responsabilidad de los padres durante los primeros años de vida de los niños). El monitoreo tres veces al día (mañana, mediodía, y noche) debe ser constante, induciendo así al niño a crear un hábito de higiene adecuado. Es de suma importancia recordar que el crecimiento de la cara y, sobre todo, del tercio medio e inferior de la misma, está íntimamente relacionado con la erupción dentaria en correcta posición en ambos maxilares. Cualquier desalineación o pérdida de pieza dentaria tempranamente, sea temporaria o definitiva, implicará una alteración en el desarrollo del esqueleto del macizo facial. Esto último se puede corregir con ortodoncia en la infancia, la adolescencia y en casos severos, solo con cirugía, finalizado el crecimiento. Por todo esto, debemos enseñarle a nuestros hijos la importancia de la higiene y las visitas regulares cada seis meses al odontólogo. En la niñez, los golpes y caídas suelen involucrar la cara por la falta de motilidad fina desarrollada. Los traumas más habituales involucran los dientes anteriores del maxilar superior y sobre todo el área del mentón de la mandíbula. Es muy importante consultar inmediatamente luego del trauma al odontólogo, ya que una de las fracturas más habituales en los niños es la de cóndilo mandibular (centro de crecimiento de la mandíbula y el tercio inferior de la cara y sus síntomas suelen ser muy leves en los niños. Es importante no dudar en consultar aunque nos parezca innecesario. En caso de que alguna pieza dentaria se salga por completo del maxilar durante un trauma, debemos colocarla en un recipiente con leche fría, hacerle morder una gasa estéril al niño y concurrir inmediatamente a la consulta con el odontólogo de la familia. Nuestra ][