ANDREA VICTORIA CANO
carta y le dijo: "Le envié esta carta al Coronel" y él: "¿Y por qué
hiciste eso? Rosalía se quedó muda.
Felipe atendió la llamada y le dijeron que fuese de inmediato para
entrevistarse con el Coronel Seineldín. Así fue la conexión. A partir de
ese momento Felipe debía ir todas las mañanas a determinada hora.
Hasta que un día le dice a Rosalía : "Ahora por haberte expresado
inmoralmente, despectivamente, insolentemente hacia el
Coronel te digo ¿Quién crees que sos vos para tomarte el
atrevimiento de denigrar a una persona que no conocés? Ni
tenés la más leve idea de lo que es contar con una persona del
nivel moral, espiritual, de honor cívico patriótico, que enaltece al
Ejército Argentino que cuenta en sus filas con un ser humano del
calibre del Coronel Seineldín ¿me lo podes explicar?"
A esa altura Rosalía ya estaba más
achicharrada que un chicharrón. No
sabía ni tenía idea que su hijo
fuese a efectuar tal estoica defensa
por el Coronel, la dejó apabullada
con tal heroísmo, es así que
volaron las chispas de la fervorosa
parada de carro, a pesar de poseer
faroles no la protegió la luz divina y
le dijo: "De ahora en adelante
CORONEL MOHAMED ALI
SEINELDÍN
vas a tener que venir todos los
días conmigo y vas a trabajar
para el Coronel".
Rosalía no pudo más que
reconocer su apresurado juicio de evaluación, debía reconocer lo
equivocada que estaba hacia esa persona. De esa forma fue que ella
llego a tomar contacto con el Coronel, debiendo colaborar con su agenda
privada, acercándole gente que llegaban de todas partes de la República
Argentina para entrevistarse con él, previa audiencia solicitada, muchas
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