AMENAZAS IMPENSADAS
Un día, el detective Carlos y su compañero Fernando, estaban en su oficina conversando. De pronto, suena el teléfono. Carlos atiende y por su cara se notaba que algo sucedía.
Era una chica llamada Rosa, que pedía ayuda. Inmediatamente, los detectives salieron hasta el lugar.
Al llegar, Rosa les cuenta que recibe llamados sospechosos y voces amenazantes.
El detective le pregunta si se lleva mal con algún integrante de la familia, con amigos o vecinos. Entonces, Rosa les cuenta que hace unos días se mudó al lugar una familia con aspecto raro, que la miraban mal.
Fernando anotaba todo lo que Rosa decía. Se la notaba nerviosa y por eso, decidieron investigar a la familia que se había mudado.
Fueron a la casa, tocaron el timbre y salió la mamá, Laura.
-Buenas tardes, dice Carlos.
Necesito hacerle algunas preguntas.
-¿A mí? -Pregunta Laura nerviosa.
-¿Conoce a su vecina Rosa?
-Sí.
-¿Conoce a alguien que este contra ella?
-No, pero tendría que interrogar a la familia de Rosa, dijo Laura.
Carlos vuelve a la casa de Rosa y le pide que llame a todos los que viven con ella. Él empieza a interrogar a la mucama y al jardinero, pero ninguno tenía problemas con Rosa.
Llega la noche y todos se van a dormir. Cuando Rosa está a punto de acostarse suena el teléfono, ella atiende y le habla una persona con voz muy rara.
-¡Hola! ¿Quién habla?- Pregunta Rosa.
-Te aviso que si volves a llamar a los detectives la vas a pasar muy mal.
Rosa nerviosa no sabía lo que pasaba. Agarró sus cosas y fue a la oficina de los detectives. Justo estaban por cerrar y llegó Rosa para contarles lo que había sucedido. Carlos y Fernando decidieron que Rosa se quede hasta resolver el caso.
Al comenzar el día, fueron a la casa de Rosa y encontraron a la mucama y el jardinero hablando en voz baja. Carlos y Fernando trataron de escuchar, pero cuando se dieron cuenta de la presencia de Rosa, los detectives siguieron con sus tareas.
No pudieron escuchar mucho, pero si algo del veneno en el agua…decidieron entonces seguir investigando.
Rosa llamó a la mucama y le pidió un vaso de agua. Los detectives pudieron ver a la mucama colocando unas gotitas en el vaso. Cuando lo estaba llevando, se encuentra con los detectives. Se puso tan nerviosa que tiró el vaso al piso.
-¿Qué estabas poniendo en el vaso?- Preguntó Carlos
Muy nerviosa salió corriendo, quiso abrir la puerta pero no pudo. Rosa había cerrado todas las puertas con llave.
Se escuchaban los gritos. Todos se preguntaban qué estaba pasando.
-¡Ella es la culpable de todo lo que le está pasando a Rosa!- grita Carlos.
-¡No fui la única!- Dijo la mucama.
-¿Quién te estuvo ayudando?
-El jardinero fue mi cómplice.
-¿Pero por qué lo hicieron?
-Hace mucho tiempo la casa era nuestra. Cuando vino Rosa, se quedó sin importar de quién era.
Rosa se sintió mal por lo sucedido. Así para no tener más conflictos, pidió perdón por todo lo que había pasado, y quería intentar ser buenos amigos.
Y luego de terminado el caso, Rosa, la mucama y el jardinero compartieron la misma casa.
Candela