¡SÉ DE UN PINTOR ATREVIDO!
Yo sé de un pintor gigante,
mi hermana con su abanico
sopla que sopla sobre él.
Con su blanco escudo
y sus dos espadas.
Siempre de ronda
el reloj de la sala.
Michell Colman
Rumba sin rumbo,
viene bailando
Y no se detiene.
Cientos de gatos con sus crías
prenden y apagan sus pupilas.
María y la sandía
Michell Colman
María salía
para comprar una sandía,
un viernes por la noche
le regalaron un cobre.
Un hombre
salió a la calle
y le regalaron
una moneda de cobre.