ANTOLOGÍA DE TEXTOS DEL CONCURSO LITERARIO 2015 | Page 20
No sabían qué decir. Se miraban el uno al otro preocupados. Por suerte me
creyeron. Mi papá corrió a la cocina a buscar una vela y fuego para
encenderla. La hora pasó muy rápido y llegaron las 12. Mi mamá prendió la
vela, cerró los ojos y pidió con todo su corazón que yo volviera a ser como
siempre. En ese mismo instante su deseo se cumplió. Me abrazaron fuerte
como nunca y yo se me sentí feliz.
Aprendí algo de todo esto: los deseos de las velitas siempre se me habían
cumplido. Hasta ese cumpleaños mi deseo era ser feliz y yo me había dado
cuenta que siempre se hacía realidad.