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Por su tamaño, envergadura de sus alas desplegadas y por su peso, es considerada el ave voladora más grande del planeta. El cóndor andino puede llegar a medir 142 cm de altura, y casi 330 cm de envergadura, su peso es de, aproximadamente, 11 a 15 kg en los machos y de 8 a 11 kg en las hembras. Su cabeza está completamente desprovista de plumas, se cree que esto es una adaptación higiénica ya que ese es el lugar que presenta mayor dificultad para la limpieza, atendiendo a su carácter carroñero. La piel de la cabeza es de un leve color rojizo; cuenta con un pico terminado en forma de gancho y con bordes extremadamente cortantes.
El cóndor andino se asienta sobre unas patas anchas, provistas de uñas cortas y poco curvas. Las patas están adaptadas para caminar y manejar con habilidad la carroña, de la cual se alimenta. El plumaje de los ejemplares jóvenes es de color marrón, durante las sucesivas mudas de plumas, el cóndor andino llega a adquirir característico plumaje negro azulado que lo caracteriza. En su cuello posee un llamativo collar de plumas blancas que aparece protegiendo la piel.
En los machos se destaca una cresta y pliegues en la cara y cuello que van aumentando de tamaño a medida que el cóndor avanza en su edad. Las hembras, si bien carecen de la cresta que distingue a los machos, sí cuentan con los pliegues en su cara y cuello. Otro distintivo del dimorfismo sexual, es el menor tamaño de las hembras.
El cóndor andino resalta por su vuelo elegante y sus largos planeos. Al ser un animal pesado, esta especie se vale de las corrientes térmicas de aire que se producen en las zonas cordilleranas, esto le permite mantenerse por muchas horas en el aire y es el motivo por el cual, pueden verse ejemplares en las zonas de los océanos Pacífico y Atlántico, aprovechando las corrientes de aires del mar.
El cóndor andino, prácticamente no emite sonidos, esto se debe que tiene atrofiada, en forma casi total, la siringe